Playa de Ocata (El Masnou)
Estoy que casi no me lo creo. No sé cuántos años que no tenía un mes de agosto como éste.
Hoy también es día de fiesta, la Asunción de la Virgen, justo en la mitad del mes de agosto. Ha sido un fin de semana largo con lunes incluido. Aquí en El Masnou ayer y hoy no han sido, precisamente unos días muy playeros porque las nubes andan revueltas, sobre todo hoy que hace hasta fresquito.
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El sábado bajé por primer día a la playa y me lo pasé olé con mi nieto Luis: jugar a las palas, nadar, masaje con las olas que daban fuertecillo y comida que hizo Ana. Parecíamos auténticos domingueros con suegra-abuela-madre, nevera, sombrilla, silla y pareo. No podía faltar el helado de postre: bombón helado del chiringo del Felipe ¡faltaría más! Pude tomar el sol, las olas darme revolcones y esfuerzos sobrehumanos para poder salir del agua, (me acordé de mi hermana porque con estas olas y con el escalón que hace la arena tampoco se podría bañar aquí), con el bañador lleno de arena y los consiguientes picores por todo el cuerpo. Luego la ducha en casa para dejar el baño lleno de pequeñas piedrecitas que no sé cómo consiguen escaparse de la bañera y las vas pisando por todas las habitaciones por las que has pasado y por más que vayas con la escoba y el recogedor, ellas siguen haciendo su crac, crac a cada paso que das. Debe ser para que te acuerdes que vives en un lugar privilegiado con la playa a un paso (es un decir) o más bien a una cuesta que te engaña a la bajada pero que te desloma a la subida, así que yo cojo el coche que una tiene que no cansarse que para eso estoy de vacaciones.
Después, debe ser por la energía que me dio el sol y la sal marina, me dio por cocinar con la excusa de que al día siguiente venía a comer Mónica con su novio. Cociné como si fueran a venir las doscientas personas de un banquete de bodas, pero es que esto de la cocina es lo mejor que tiene el ser ama de casa, entre otros oficios.
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Ayer domingo, no salió un día maravilloso aunque a ratos lució el sol. Vino Mónica a las 3'30. Su noviete un chaval muy majo, discreto y con conversación de las que no aburren, pero tampoco cansan. Comimos en plan menú degustacion dadas las ingentes cantidades de platos diversos que había hecho la noche anterior y por la mañana. Otra cosa que me gusta de Mónica y su amigo es que comen de todo, todo lo probaron y eso que la sopa fría de aguacate (receta que hacía por primera vez después de leerla en una revista) estaba fastigosa; vamos que no había quién la comiera de sosa que era y es que el aguacate, digan lo que digan los entendidos, a mí me parece una fruta más sosa que el agua de fregar, será por eso del... agua - cate. Total que fui yo la primera que dije que era una mierda y que eso no se podía comer, a lo que asintieron mis invitados con alegría para dar ellos buena cuenta del litro y medio de gazpacho que se metieron entre pecho y espalda después de haber dado también buena cuenta, yo incluida, de la vichisoise que estaba fetén.
Más menú degustación para acabar con el pastel que había hecho por la mañana y al que en la cobertura de chocolate le había escrito la palabra Mónica. En estas se nos hicieron las seis de la tarde y como el día estaba chungo estuvimos de conversación, nos hicimos las fotos de rigor y a las ocho se marcharon porque habían quedado con unos amigos que se iban a México.
Del estado en el que estaba la cocina, mejor no decir nada, pero decidí que estaba de vacaciones y no era cuestión de pegarse una paliza de fregoteo, así que me dediqué a leer la prensa. Ana y el nieto subieron a buscar restos de comida con lo que me ayudaron a despejar un poco el panorama. A las 11 de la noche me cogió el arrebato del "nido" y en un plis, plas, tenía la cocina recogida, limpita y en orden.
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Hoy, como he dicho al principio, ha salido el día gris con la cual cosa de playa nada, así que me pongo a leer en la cama oyendo una radio griega con música de sirtaki la mar de relajante, viendo la montaña de Sant Mateo y disfrutando de esta tranquilidad que hacía años no disfrutaba y la verdad es que no sé porqué.
Luego he puesto radio París internacional que hay que reforzar el francés que lo tengo bastante oxidado y habrá que espabilarse en París. En estas que me llama Ana y me dice que si voy con ellos al Montseny a bañarse en el río de la montaña ¡Vamos, cualquiera me mueve a mí de la cama con lo bien que estaba: lectura, paisaje y reciclaje de francés! ¡Y con el día que hace, pero si hará un frío en la montaña que no veas! Esta hija mía está más loca que su madre.
Total que me he levantado a la una y media, me he arreglado, he puesto una lavadora de ropa blanca, me he echado al cuerpo un vaso de zumo de naranja y a darle al ordenata que hoy tengo ganas de escribir en mi blog. He buscado una foto de la playa de Masnou y hasta que he conseguido darle los 20 kb me he tirado un buen rato. Esto de la informática es un pasatiempo (no por lo entretenido, que lo es, sino por el tiempo que se pierde haciendo pruebas de retoque de fotos, búsquedas, traducciones y demás). He comido los restos de vichisoise y me he hecho un pescadito con mejillones y gambas que quitaba las penas y seguimos con el ordenata.
Voy a poner la foto de la playa de Masnou al inicio escrito del día que para eso el ayuntamiento se ha gastado las perras en poner el juguetico de la webcam en lo alto de su edificio en vez de gastárselo en árboles y parques y es que este tripartito, porque también en Masnou tenemos tripartito ¡que semos mu modelnos, oye! está mu al día: pisos y Nuevas Tecnologías.
Hasta otro rato si tengo ganas.