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Foto de la autora.- Con la casa a cuestas Chinon (Francia)
Es 17 de agosto, miércoles. Como siempre me pilla el tren para hacer la maleta; pero soy rápida y enseguida está hecha. Jandro ya me está esperando y allá vamos dirección a las tierras pirinencas. Después de tres horas y media llegamos justo para cenar. El jefe dela expedición nos había preparado una de esas ensaladas tan ricas y variadas que él hace. Comentamos las últimas novedades del programa y nos vamos a dormir. Hay tormenta nocturna, pero duermo con la ventana abierta. Me encantan las tormentas y más por estos lares.
Amanezco porque el direcetor de ruta me despierta a las 9 de la mañana. Estamos a día 18, es jueves. Preparamos nuestras "armas viajeras", léase planos, mapas, reservas de hoteles, etc y nos lanzamos a la carretera. Hay que llegar a dormir a Chinon donde ya tenemos el hotel reservado. Conduce Jandro, pero cansado de no poder ver el paisaje que desconoce y que merece la pena ver, le cede el sitio al jefe de expedición, después de enseñarle el manejo del coche automático. Olorón, Pau y parada a tomar algo en (?¿) . Yo como tengo la barriga fatal desde hace dos días, estoy a dieta Hago alguna foto y sólo hay de interés un edificio, bastante hecho polvo, y que corresponde a un antiguo mercado. Comemos tarde para las costumbres francesas y al atardecer llegamos a Chinon. El hotel no puede ser más céntrico y tenemos el aparcamiento al lado. Es un hotel pequeño, pero agradable y está bien. Nos acomodamos, dejamos los trastos y nos dedicamos a la descubierta de la ciudad. Es bonita, turística, al menos está llena de turistas, de ellos bastantes españoles, vascos sobre todo y tiene todo el encanto de la ciudad medieval. Una tremenda fortaleza se ve desde cualquier parte. Es la ciudad en la que Juana de Arco inició su campaña contra los ingleses y hay vestigios de ella por diferentes sitios.
Paseamos por la ciudad vieja, casi toda peatonal donde cada dos metros hay un restaurante. A Jandro y a mí nos llama la atención un coche de no sé cuántos años, pintado de azul pastel y cargado hasta los ojos de las cosas más variopintas que imaginarse uno pueda: un triciclo antidiluviano, unos esquíes de madera de no se sabe qué año fueron hechos, una jaula, un bidón, cosas extrañísimas que cuelgan del maletero..., en fin que después de intentarlo varias veces consigo hacerle una foto. Por los rasgos físicos del conductor y la gente que le acompaña yo diría que eran de la etnia gitana rumana o de por esas tierras.
Ahora se trata de encontrar un sitio que nos guste para ir a cenar con horario francés. Lo hacemos en la calle principal que es, además, la turística y yo decido comer algo ligero, pero comer, porque tengo ya un hambre de estar casi sin comer dos días que me muero. Cenamos bien.
Después damos un paseo largo, nos llegamos hasta el río, afluente del Loire. Hay una gran escultura de Rabelais dominando la ciudad y el río. Un puente iluminado, la noche despejada y la claridad de la luna llena que será mañana día 19, son ideales para que Jacobo haga una foto que seguro le quedará magnífica. Yo con mi camarita digital intento emularle, pero seguro que me sale una merdeta. Hay una calma total y se está de maravilla.
Jandro anda obsesionado con los precios baratos que tienen las casas y se va parando por todas las inmobiliarias que vamos encontrando, que son muchas, estableciendo comparaciones con lo que las casas que se venden valdrían en España.
Volvemos del paseo por la calle turístico-peatonal y nos dirigimos al hotel, pero les viene de gusto a los mozos tomarse una cervecita y yo les digo que los espero sentada en la plaza enfrente del hotel. Aprovecho para contemplar la impresionante escultura de Juana de Arco, hacer unas cuantas fotos desde distintos ángulos y darme un pequeño paseo. Vuelven los chicos muy pronto y nos vamos a dormir.
Mi habitación es normal con cama de matrimonio y con vistas a la parte posterior de Chinon. A lo lejos, la sombra de la fortaleza recortándose en el cielo, parece el vigía de la ciudad. Impone su inmensa silueta negra. Mañana iremos a verla de día y con sol, si es que éste sale.
Me acuesto y, para no variar me quedo frita al momento. (Continuará)