DECIRTE ADIÓS
No me fue difícil porque ya sabía que era el fin. Lo que me importaba es que el viaje fuera tranquilo, sereno, sin dolor y así lo pedía cada noche y se me concedió el deseo. Lo demás fue fácil y hoy hace 15 días y sin embargo lo veo lejos como si hubiera ocurrido hace no sé cuánto.
Espero que hayas encontrado bien el camino y que la Luz te haya guíado. Ahora tu anillo de aguamarina me llama para que me lo ponga cada día y tu recuerdo está presente.
Gracias, mamá por el regalo.